El canciller argentino, Diana Mondino, ha expresado dudas sobre el origen de los fondos destinados a una campaña de desprestigio contra Argentina. Inicialmente, el presidente Javier Milei había afirmado que el 25% de esos fondos provenían del gobierno de Brasil liderado por Luiz Inácio Lula da Silva. Sin embargo, Mondino declaró que “no están seguros” de esta información, generando confusión sobre las acusaciones previas. Esta declaración contradice las afirmaciones anteriores de Milei y pone en tela de juicio la veracidad de las denuncias sobre la participación brasileña. La ambigüedad del canciller ha provocado críticas y llamados a una investigación más profunda para esclarecer de dónde provienen realmente los fondos de la campaña. El gobierno argentino busca ahora confirmar o desmentir la financiación extranjera de la campaña difamatoria.