Durante el funeral del arzobispo de Nampula, Dom Osório Citora Afonso, el obispo Inácio Saúre condenó enérgicamente su asesinato y pidió una reflexión profunda sobre las circunstancias del crimen. Saúre estableció un paralelismo entre la muerte del arzobispo y la traición de Jesús, sugiriendo la posible implicación de personas cercanas a la víctima, un hecho que consideraría un "gran escándalo". Sin embargo, rechazó cualquier llamado a la venganza, abogando por la misericordia y la conversión de los responsables, a quienes describió como dominados por el mal. El homilista elogió la vida pastoral de Dom Osório, destacando su dedicación al servicio de la Iglesia y la comunidad. Saúre instó a que el asesinato del arzobispo sirva como un punto de inflexión para Mozambique, un país afectado por la violencia. El obispo expresó su deseo de que este crimen ponga fin a la cultura de la violencia y la eliminación de oponentes en el país. La ceremonia se caracterizó por un ambiente de consternación y homenaje al fallecido arzobispo.