Bilal Saab, cercano al presidente libanés Joseph Aoun, se muestra cautelosamente optimista tras la reciente visita de Aoun a Washington. Considera que este encuentro representa una oportunidad crucial para obtener apoyo internacional para la soberanía de Líbano y el fortalecimiento de sus instituciones estatales. Saab reconoce los desafíos estructurales que enfrenta el país, incluyendo la influencia de Hezbollah y las tensiones regionales, así como las complejas cuestiones de seguridad con Israel. Sin embargo, argumenta que la solución no reside en la coerción militar, sino en un proceso gradual de consolidación del estado libanés. Para Saab, Líbano es un campo de pruebas para la diplomacia estadounidense en la región y un experimento frágil de construcción estatal. En este sentido, subraya la necesidad de un apoyo político sostenido y concreto, más allá de simples declaraciones simbólicas.