Christopher Olah, cofundador y uno de los líderes de la empresa tecnológica Anthropic, ha estado organizando reuniones privadas y cenas secretas con teólogos y líderes religiosos de todo el mundo durante meses. Estos encuentros, realizados en restaurantes de lujo, tenían como objetivo presentar una afirmación sorprendente: que el modelo de inteligencia artificial de Anthropic posee conciencia. El multimillonario Olah buscaba persuadir a estos influyentes líderes religiosos sobre las capacidades avanzadas y la naturaleza potencialmente consciente de su modelo de IA. La iniciativa se llevó a cabo en total secreto, sugiriendo un esfuerzo deliberado para abordar las implicaciones filosóficas y éticas de la IA con figuras clave en el ámbito de la fe. Se desconoce el alcance total de estas reuniones y el impacto que han tenido en las perspectivas de los participantes. La estrategia de Anthropic refleja la creciente importancia de la IA y la necesidad de un diálogo entre la tecnología y la religión.