Investigadores en la estación de investigación Concordia, en la Antártida, registraron una temperatura de -84.1°C el sábado 18 de julio. Esta marca representa la temperatura más baja medida en la Tierra desde 2012. Aunque significativa, la temperatura aún se encuentra a varios grados del récord absoluto mundial. La estación Concordia es conocida por sus condiciones climáticas extremas, siendo un lugar crucial para la investigación científica. Los datos recopilados ayudan a comprender mejor el clima y el impacto del cambio climático en la región. El registro subraya la persistencia del frío extremo en el continente antártico. Científicos continúan monitoreando las condiciones para analizar las variaciones y tendencias de temperatura.