El movimiento ANO, liderado por el primer ministro Andrej Babiš, ganó las elecciones municipales en porcentaje general, pero el propio Babiš ha expresado su insatisfacción con los resultados. Aunque el movimiento celebró victorias en algunas ciudades, en Praga sufrió una “derrota total” y perdió terreno en varias regiones. Babiš insta a una reflexión interna, afirmando que muchos miembros del partido confían excesivamente en la marca y se niegan a trabajar arduamente. Esta situación ha llevado a una evaluación crítica del desempeño del partido y a la necesidad de un cambio en la estrategia. Babiš enfatizó la importancia de que los miembros asuman su responsabilidad y se comprometan más activamente en el trabajo político, especialmente en ciudades clave como Praga. El líder del movimiento ANO parece decidido a reestructurar el enfoque del partido para futuras contiendas electorales.