Giorgos y Panagiotis Angelopoulos han expresado sus preocupaciones sobre los conflictos extra-deportivos que surgen anualmente durante las finales. Angelopoulos cuestionó la integridad del sistema arbitral, sugiriendo que existen presiones externas para influir en la designación de los jueces. El directivo utilizó una metáfora crítica sobre el envío de "buenos chicos" a casa para ilustrar cómo se podría intentar desplazar a un árbitro no deseado. Esta declaración pone de relieve la tensión existente entre los clubes y las autoridades organizadoras del torneo. El objetivo de sus comentarios es denunciar la falta de imparcialidad en los momentos decisivos de la competición. Finalmente, los hermanos Angelopoulos instan a una revisión de los procesos para garantizar la transparencia deportiva.
