Arqueólogos en México han descubierto un cráneo con una inusual forma cuadrada, producto de una práctica de deformación intencional practicada en la antigua Mesoamérica. Esta técnica, que consistía en modificar la forma del cráneo durante la infancia, se realizaba con fines rituales y estéticos. El hallazgo sugiere una conexión cultural significativa entre diferentes grupos mesoamericanos que compartían esta costumbre. Los investigadores indican que la deformación craneal podría haber servido como un marcador de estatus social o identidad grupal. El estudio del cráneo proporciona nueva información sobre las creencias y prácticas de las civilizaciones precolombinas. Este descubrimiento contribuye a una mejor comprensión de la complejidad cultural de la región y sus interconexiones históricas.