Un estudio publicado en la revista *Nature* sugiere que el río Éufrates, uno de los más antiguos del mundo, fue fundamental en el desarrollo de las primeras civilizaciones. La investigación indica que Uruk, considerada la primera metrópolis y cuna de la escritura, prosperó gracias a las aguas de este río, al igual que la posterior Babilonia. La fértil llanura entre el Éufrates y el Tigris se consolidó como uno de los principales focos de origen de la civilización humana. Los hallazgos de los investigadores aportan nueva luz sobre la importancia de los sistemas fluviales en el surgimiento de las sociedades complejas. El estudio se centra en la relación directa entre la disponibilidad de agua y el crecimiento de estos centros urbanos. Se confirma así el papel crucial del Éufrates en la historia de Mesopotamia y, por extensión, de la humanidad.