Investigaciones recientes revelan que los autómatas, construcciones mecánicas sofisticadas desde la Antigüedad y el siglo XVIII, planteaban preguntas sorprendentemente modernas sobre autoría y creatividad. Estos ingenios, capaces de realizar tareas complejas, desafiaban la percepción de quién o qué podía ser considerado “autor” de una obra. La fascinación por estos mecanismos no solo radicaba en su habilidad técnica, sino en la reflexión que provocaban sobre la naturaleza de la inteligencia y el arte. Los creadores de estos autómatas, como los artesanos del siglo XVIII, buscaban imitar la vida y la creatividad a través de la mecánica. Este legado histórico ahora resuena en los debates actuales sobre la inteligencia artificial generativa y su capacidad para producir contenido original. El estudio de los autómatas ofrece una perspectiva única sobre cómo la humanidad ha contemplado tradicionalmente la creación y la imitación, temas centrales en la era digital.