Un analista iraní ha declarado que el Estrecho de Ormuz estuvo operativo antes de 2026 y que su reapertura total depende de la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región. La declaración sugiere una conexión directa entre la presencia militar de EE.UU. y las restricciones actuales al tránsito marítimo. El analista no especifica la naturaleza de las restricciones previas a 2026, pero implica que no eran comparables a las actuales. Esta postura refleja la perspectiva iraní sobre la seguridad regional y la influencia externa. La reapertura completa del estrecho, vital para el comercio mundial de petróleo, se considera condicionada a un cambio en la política de seguridad estadounidense. La declaración se produce en un contexto de tensiones geopolíticas en el Golfo Pérsico y la creciente influencia de Irán en la región.