Un experimento en Ámsterdam destinado a disminuir la contaminación vehicular causada por furgonetas de artesanos como fontaneros y pintores no ha logrado los resultados esperados. La iniciativa buscaba que estos profesionales estacionaran sus vehículos contaminantes en las afueras de la ciudad y continuaran sus trabajos utilizando transporte público o bicicletas. Sin embargo, la propuesta no ha sido adoptada ampliamente por el sector. Las autoridades locales pretendían así mejorar la calidad del aire en el centro de la ciudad y promover alternativas de movilidad sostenible. La falta de interés se atribuye a la inconveniencia y al tiempo adicional que implicaría el traslado desde los puntos de estacionamiento periféricos. El ayuntamiento de Ámsterdam está evaluando los motivos del fracaso para considerar posibles ajustes o nuevas estrategias.
