El caso de Hendrika, una joven de 21 años asesinada en Ámsterdam en el siglo XIX, sigue siendo uno de los crímenes sin resolver más notorios de la época. Su asesinato, comparado con el de Lisa, generó gran conmoción en la sociedad de aquel entonces. A pesar de la investigación, el caso nunca fue esclarecido y el responsable nunca fue identificado. El lugar de su sepultura ya no existe, habiendo desaparecido la lápida y cualquier rastro visible de su memoria en el cementerio católico Buitenveldert. La falta de una tumba visible simboliza el olvido y la persistencia del misterio que rodea su muerte. Este caso continúa fascinando e intrigando a historiadores y al público en general, representando una sombra en la historia criminal de Ámsterdam. La desaparición física de su tumba acentúa la sensación de un caso cerrado sin justicia.