Las fuerzas brasileñas luchan contra la minería ilegal que está devastando territorios indígenas protegidos en el corazón de la Amazonía. Vila Cururu, un asentamiento minero ilegal, albergaba recientemente un prostíbulo con condiciones deplorables. Los mineros, muchos en estado de embriaguez, frecuentaban este lugar antes de dirigirse a chozas improvisadas. Esta situación pone de manifiesto la degradación y la explotación que sufren estas áreas protegidas. La minería ilegal no solo destruye el medio ambiente, sino que también introduce problemas sociales graves como la prostitución y la violencia. La operación militar busca erradicar estas actividades y proteger los derechos de las comunidades indígenas. La devastación causada por la minería ilegal es descrita como “total” por quienes están en el terreno.