Un aficionado a la informática ha demostrado la vulnerabilidad de 14 empresas mediante el uso de chatbots de inteligencia artificial. El atacante empleó técnicas de manipulación de la IA para acceder a sistemas de información. Este método, aunque ejecutado por un individuo sin experiencia profesional en ciberseguridad, resultó efectivo. El caso revela una preocupante facilidad para explotar las debilidades de la IA en la seguridad corporativa. Expertos advierten sobre la necesidad de fortalecer las defensas ante este tipo de ataques emergentes. La investigación destaca la importancia de la formación en seguridad y la actualización constante de los sistemas de protección. El incidente subraya los riesgos asociados a la dependencia creciente de la IA en las operaciones empresariales.