Los All Blacks mostraron una contundente victoria sobre los Bulls, derrotándolos 50-19 en Loftus Versfeld. El equipo neozelandés anotó su segundo partido consecutivo superando los 50 puntos, dominando desde el inicio con un marcador de 24-0 al medio tiempo. Esta victoria sirve como una clara advertencia a los Springboks, de cara a futuros enfrentamientos. Los All Blacks no necesitan oportunidades adicionales para demostrar su capacidad anotadora. El desempeño del equipo exhibió su poderío ofensivo y solidez defensiva. Con este resultado, Nueva Zelanda reafirma su posición como una fuerza dominante en el rugby internacional.