La nueva novela de Ali Smith explora un futuro distópico donde el conocimiento está estrictamente controlado por las autoridades. La obra se centra en Johanna Käck, una protagonista que destaca por su optimismo en este contexto opresivo. La narrativa plantea una reflexión sobre la infancia y la percepción de la realidad en un mundo dominado por adultos y regulaciones. Käck parece encontrar una extraña comodidad e incluso alegría en esta sociedad controlada, desafiando las expectativas típicas de las distopías literarias. La novela invita a cuestionar la naturaleza del control y la resistencia a través de la perspectiva de una niña. Se anticipa que la obra generará debate sobre la importancia de la libertad de pensamiento y la capacidad de adaptación humana.