Argelia está intensificando las regulaciones y controles sobre las exportaciones no relacionadas con los hidrocarburos, tras haber reforzado las medidas sobre las importaciones. Esta acción responde a un aumento de fraudes y prácticas ilícitas en las exportaciones. El gobierno argelino busca evitar la no repatriación de divisas generadas por estas operaciones, lo que considera una forma de fuga de capitales. Se están detectando estrategias engañosas por parte de falsos exportadores para eludir las regulaciones cambiarias. Las autoridades no han especificado los detalles exactos de las nuevas medidas, pero se espera que afecten principalmente a los productos perecederos. Esta política refleja la preocupación del gobierno por la estabilidad económica y la gestión de sus recursos financieros. La situación se presenta como un nuevo frente en la lucha contra la corrupción y la evasión económica en el país.