Argelia está intensificando sus esfuerzos diplomáticos buscando nuevos aliados fuera de los círculos tradicionales, específicamente estrechando lazos con Bielorrusia, un fuerte aliado de Moscú. Esta acción coincide con cambios rápidos en las relaciones internacionales y la creciente polarización debido a la guerra en Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, fue recibido en Minsk por el presidente bielorruso Alexander Lukashenko durante una visita oficial. El movimiento sugiere una estrategia argelina para contrarrestar los avances hacia la autonomía en el Sáhara Occidental. Se interpreta como un intento de Argelia de obtener apoyo internacional en medio de un panorama geopolítico en evolución. Este acercamiento con Bielorrusia podría tener implicaciones significativas en la dinámica regional y en la resolución del conflicto del Sáhara Occidental. La situación subraya la búsqueda de Argelia de diversificar su apoyo diplomático.