El desierto de Tanezrouft, una región remota entre Argelia y Malí, ha ganado protagonismo en la actualidad argelina. El gobierno ha decidido convertir un cuartel militar en una prisión de alta seguridad, apodada "Alcatraz argelina", específicamente para narcotraficantes. Esta área desértica, previamente olvidada, fue elegida por su aislamiento y las dificultades logísticas que presenta. La medida forma parte de una intensificada lucha contra el narcotráfico en el país. Se busca así endurecer las penas y aislar a los líderes de las redes de narcotráfico. La prisión representa una nueva estrategia en la política de seguridad argelina, enfocada en combatir el crimen organizado. El objetivo principal es desmantelar las operaciones de narcotráfico que atraviesan la región.