El lek albanés ha alcanzado niveles récord frente al euro, generando debate entre economistas. Actualmente, un euro se cambia por tan solo 93.62 lek, la tasa más baja registrada. Este fortalecimiento, contrastando con una tasa de 140 lek por euro en 2013, ha sido calificado como un éxito por el Primer Ministro Edi Rama. Sin embargo, algunos expertos sugieren que el auge de la construcción y la posible circulación de dinero sucio podrían estar distorsionando la economía real. Se teme que la afluencia de euros esté influyendo artificialmente en la fortaleza del lek. La situación plantea preguntas sobre la sostenibilidad de este crecimiento y sus posibles implicaciones a largo plazo para la economía albanesa. La cuestión central es si este fenómeno representa una verdadera prosperidad o una señal de advertencia económica.