Miles de albaneses protestan desde hace días contra un ambicioso proyecto de construcción impulsado por Ivanka Trump y Jared Kushner. El proyecto, un gran complejo turístico, se planea construir en una zona natural protegida que alberga especies en peligro de extinción como flamencos y tortugas marinas. Los manifestantes temen daños irreversibles al ecosistema y denuncian la corrupción asociada al proyecto. Las protestas han trascendido la preocupación inicial por el impacto ambiental, extendiéndose a un descontento generalizado con el gobierno del primer ministro Edi Rama. Los críticos acusan a Rama de imponer proyectos de construcción a gran escala sin considerar la opinión pública. El proyecto Trump se ha convertido en un símbolo de la frustración popular en Albania, aunque su futuro aún es incierto.