A 32 años de la explosión del vuelo 901 de Alas Chiricanas, los familiares de las 20 víctimas mortales han renovado su demanda de justicia. El atentado, perpetrado en 1990, sigue sin una resolución judicial completa. El Comité Conciencia Viva ha encabezado los esfuerzos para mantener el caso en la memoria pública y exigir una investigación exhaustiva. Los familiares buscan que se identifique y se responsabilice a todos los involucrados en el acto terrorista. Insisten en la necesidad de esclarecer las circunstancias que rodearon el incidente y el motivo del ataque. La persistencia de la impunidad ha generado frustración y dolor continuo en las familias afectadas. Se espera que las autoridades tomen medidas concretas para avanzar en la investigación y lograr la justicia largamente esperada.