Alan Greenspan, quien dirigió la Reserva Federal de Estados Unidos durante 18 años, falleció a la edad de 100 años. Su liderazgo se caracterizó por periodos de significativa turbulencia económica, incluyendo tanto crisis financieras como épocas de expansión. Nombrado por el presidente Ronald Reagan en 1987, Greenspan se convirtió en una figura central en la política económica estadounidense. Durante su mandato, supervisó la respuesta a la crisis asiática de 1997, el estallido de la burbuja de las puntocom y los atentados del 11 de septiembre. Greenspan es recordado por su enfoque pragmático y su habilidad para navegar por complejos desafíos económicos. Su legado sigue siendo objeto de debate entre economistas y analistas financieros. Su muerte marca el final de una era en la política monetaria de Estados Unidos.