El rápido desarrollo de la inteligencia artificial está generando una creciente demanda de agua a nivel global. Los centros de datos, esenciales para el funcionamiento de la IA, producen grandes cantidades de calor. Para evitar el sobrecalentamiento de los servidores, se utilizan sistemas de refrigeración que requieren millones de litros de agua purificada. Esta necesidad hídrica plantea desafíos importantes en regiones con escasez de recursos. Expertos advierten sobre el impacto ambiental de esta tendencia y la necesidad de soluciones más sostenibles. La eficiencia en el uso del agua y la exploración de alternativas de refrigeración son cruciales para mitigar el problema. El consumo de agua por parte de la IA se perfila como un tema central en el debate sobre el futuro tecnológico y la sostenibilidad.