La inteligencia artificial representa una amenaza creciente para los sistemas informáticos críticos a nivel global, independientemente de si los ataques son intencionales. Esta situación ha generado un debate sobre la seguridad de la infraestructura digital. A pesar de la existencia de medidas técnicas de protección, la respuesta no es unánime. Incluso en los Estados Unidos, existen obstáculos políticos que dificultan la implementación de soluciones. La creciente sofisticación de la IA exige una atención urgente y una cooperación internacional para mitigar los riesgos. La vulnerabilidad de los sistemas informáticos esenciales subraya la necesidad de fortalecer las defensas digitales a nivel mundial. Abordar esta amenaza requiere tanto innovación tecnológica como voluntad política.