Los modelos y plataformas de inteligencia artificial (IA) están comenzando a etiquetar y detectar contenido generado por ellos mismos, marcando un punto de inflexión en su desarrollo. Esta capacidad de autoidentificación obliga a una redefinición de conceptos clave como la autoría y la divulgación de la creación por IA. Surge así la necesidad de establecer criterios claros sobre cuándo y dónde el juicio humano debe prevalecer en la valoración del contenido. El debate se centra en la transparencia y la responsabilidad en la era de la IA generativa. Esta nueva realidad exige un análisis profundo de las implicaciones éticas y legales de la autoría algorítmica. El futuro del contenido digital dependerá de cómo naveguemos estos desafíos emergentes. La "era de la procedencia" ha comenzado, impulsada por la propia IA.