Una importante base de datos legal vinculada a la Universidad de Pekín ha presentado una herramienta basada en un modelo de lenguaje extenso, capaz de recuperar leyes con precisión y generar contratos de forma automática. Esta innovación está generando inquietud en la profesión legal china. Si bien estas herramientas de inteligencia artificial pueden redactar documentos de manera eficiente, existe el riesgo de que inventen leyes o fabriquen precedentes sin una supervisión adecuada, un problema que ha limitado su uso en campos como la medicina y el derecho. A pesar de estos riesgos, la adopción de la IA en el sector legal parece inevitable, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de ciertos roles y especialidades. Se anticipa que algunos abogados podrían verse afectados por la automatización de tareas repetitivas. La clave reside en la implementación de controles rigurosos para garantizar la exactitud y fiabilidad de la información generada por estos sistemas. El debate se centra ahora en qué tipo de abogados serán más vulnerables a esta transformación tecnológica.