El Fondo Monetario Internacional (IMF) ha informado que la inversión en Inteligencia Artificial (AI) está manteniendo el crecimiento económico global alrededor del 3%. Sin embargo, este auge tecnológico trae consigo una disrupción masiva en el mercado laboral y la economía en general. El FMI advierte que, si bien la AI impulsa la productividad, también plantea desafíos significativos en términos de desigualdad y adaptación de la fuerza laboral. Se espera que la adopción generalizada de la AI transforme industrias enteras y cree nuevas oportunidades, pero también podría desplazar a millones de trabajadores. El impacto de la AI variará considerablemente entre países y sectores, exacerbando las diferencias existentes. Para mitigar los efectos negativos, el FMI recomienda invertir en educación y capacitación para preparar a los trabajadores para los empleos del futuro, así como establecer políticas para garantizar una distribución más equitativa de los beneficios de la IA. Es crucial abordar estos desafíos para asegurar que la AI contribuya a un crecimiento inclusivo y sostenible a nivel global.