La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) y el aumento de la demanda de capacidad computacional están impulsando significativamente el crecimiento económico de Estados Unidos. La inversión en centros de datos se ha expandido considerablemente, convirtiéndose en un motor clave de esta dinámica. Según declaraciones recientes, se espera que la inversión a gran escala en IA continúe en el futuro previsible. Este fenómeno está transformando la economía estadounidense, generando nuevas oportunidades y desafíos. El Banco de Corea ha identificado esta tendencia como un factor crucial para el desempeño económico de EE.UU. La demanda sostenida de tecnología de IA promete mantener un impulso positivo en la economía a pesar de las incertidumbres globales.