Un libro infantil llamado “Šiškáči” ha generado controversia en Eslovaquia tras recibir una subvención de 40.000 euros del Fondo para el Apoyo al Arte (FPU). La atención se centra en las ilustraciones, que muchos atribuyen a la inteligencia artificial, y en la decisión de la subvención. El editor defiende la obra, argumentando que es el resultado de una visión a largo plazo. La asignación de fondos ha provocado debate en redes sociales y medios de comunicación. La nominación de los miembros vinculados a la ministra de Cultura, Martina Šimkovičová, ha intensificado las críticas. Se cuestiona la idoneidad de financiar con fondos públicos una obra con estas características, abriendo un debate sobre el papel de la IA en el arte y la asignación de recursos culturales.

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