Un músico estadounidense recurrió a la inteligencia artificial (IA) para inflar artificialmente las reproducciones de sus canciones en plataformas de streaming. La estrategia involucró la generación de canciones por IA y el uso de bots para reproducirlas masivamente. En momentos determinados, las reproducciones del artista superaron las de la popular cantante Taylor Swift, aunque este éxito fue completamente artificial. Esta práctica fraudulenta fue detectada, y recientemente se ha dictado sentencia contra el músico responsable. El caso destaca el creciente problema de la manipulación de datos en la industria musical a través de la IA, y las consecuencias legales que puede acarrear. Las autoridades investigan para determinar el alcance total del fraude y prevenir futuras incidencias similares.