Los entrenadores de fitness generados por inteligencia artificial (IA) están ganando popularidad en redes sociales, prometiendo resultados rápidos y espectaculares. Estos programas apelan al deseo común de lograr una figura ideal, pero expertos advierten sobre la irrealidad de estas promesas. El principal atractivo reside en la posibilidad de obtener un plan de entrenamiento personalizado y aparentemente efectivo. Sin embargo, el fracaso en alcanzar los objetivos planteados no es el único riesgo asociado a estos servicios. Se plantea la preocupación por la falta de supervisión profesional y la potencial desmotivación que puede generar no cumplir con las expectativas creadas por la IA. Los usuarios deben ser cautelosos y evaluar críticamente las promesas de estos entrenadores virtuales.
