Wall Street cerró la jornada con pérdidas, impulsadas por una venta masiva de acciones de empresas de semiconductores. La preocupación de los inversores se centra en el creciente endeudamiento para financiar la expansión de la inteligencia artificial (IA) y la capacidad productiva. Este contexto se suma al temor a que la Reserva Federal de Estados Unidos adopte una postura más restrictiva en su política monetaria. El sector tecnológico, especialmente las compañías de chips, fue el más afectado por la caída. Analistas señalan que la rentabilidad futura de las inversiones en IA está siendo cuestionada. La incertidumbre sobre las tasas de interés y el ritmo de crecimiento económico también contribuyeron al pesimismo en el mercado. Los inversores evalúan cuidadosamente los riesgos asociados a la rápida expansión de la IA y su impacto en la economía global.