La inteligencia artificial (IA) se está implementando gradualmente en los supermercados checos, expandiéndose más allá de Albert, Globus y Kaufland para incluir ahora COOP. Esta tecnología se utiliza para agilizar el proceso de pago en las cajas y, en algunos casos, para identificar posibles robos. Específicamente, en COOP, la IA está diseñada para detectar a los ladrones, mientras que en Albert, puede reconocer diferentes tipos de panadería. Aunque la IA ofrece beneficios en términos de eficiencia y seguridad, no todos los clientes están satisfechos con su implementación. Esta creciente adopción refleja una tendencia hacia la automatización y la vigilancia en el sector minorista checo. La IA se convierte así en una herramienta cada vez más común en la experiencia de compra.