Los servicios de seguridad rusos desconectaron temporalmente un sistema de vigilancia especial que protege a Putin y a su círculo cercano tras la reciente muerte del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán, según informó el Financial Times. Esta acción responde a la creciente preocupación por el espionaje mediante análisis de video con inteligencia artificial. Ksenia Ermoshina, experta en tecnologías de vigilancia y censura, señala que el incidente subraya la amenaza que representa esta tecnología para la cúpula rusa. La desconexión sugiere una vulnerabilidad percibida en los sistemas de seguridad existentes. El Kremlin busca ahora reforzar sus medidas de protección ante posibles ataques basados en IA. La muerte de Jamenei, atribuida a una operación conjunta de Estados Unidos e Israel, intensificó estas preocupaciones. Este evento ha provocado una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad en Rusia.
