Un reciente artículo en The Times of Israel explora la relevancia de la creencia religiosa en que el ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios, en el contexto del desarrollo de la inteligencia artificial. El argumento central es que esta antigua creencia podría ofrecer un marco ético valioso para regular la IA. Se plantea la necesidad de preservar la singularidad y el valor intrínseco de la humanidad frente al avance tecnológico. El texto sugiere que considerar esta perspectiva religiosa podría ayudar a establecer límites y directrices en el desarrollo de la IA. La publicación, con la colaboración de Tomer Perisco, busca fomentar la reflexión sobre las implicaciones morales de la IA. En esencia, propone que la ética de la IA debe priorizar la salvaguarda de la dignidad humana.