El auge de la inteligencia artificial está generando una escasez de componentes esenciales, impactando directamente en el costo de la electrónica de consumo. Los consumidores ahora enfrentan precios más altos por dispositivos nuevos, a menudo con especificaciones técnicas inferiores a modelos anteriores. Expertos sugieren considerar alternativas como la compra de teléfonos móviles de segunda mano para mitigar el impacto económico. También evalúan si es más rentable reparar un dispositivo antiguo en lugar de adquirir uno nuevo, dado el incremento de costos. El ejemplo del Google Pixel 11 Pro, más caro y con menos RAM que su predecesor, ilustra esta tendencia. La situación exige una revisión cuidadosa de las opciones disponibles para los compradores.