El auge de la inteligencia artificial ha impulsado la creación de numerosas aplicaciones diseñadas para ser compañeros románticos virtuales. Este fenómeno coincide con un aumento de la soledad y el aislamiento social, lo que explica su creciente popularidad. Estas aplicaciones, basadas en chatbots y tecnologías similares, buscan ofrecer compañía y simular relaciones afectivas. Si bien algunos sostienen que pueden complementar las relaciones existentes, existe la controversia sobre si la interacción con estos programas puede considerarse una forma de infidelidad. La facilidad de acceso y la disponibilidad constante de estos compañeros virtuales plantean nuevas preguntas sobre la naturaleza de las relaciones humanas en la era digital. El debate se centra en cómo estas tecnologías impactan la conexión emocional y las expectativas en el ámbito del amor y el afecto.