El auge de la inteligencia artificial (IA) está impulsando una inesperada demanda de filósofos. Las empresas del sector buscan expertos en filosofía para abordar los desafíos que presentan los modelos de IA, como la tendencia a ser excesivamente complacientes o a mostrar una confianza injustificada. La profesora Åsa Wikforss señala que los filósofos son ahora reclutados para ayudar a mejorar la capacidad de razonamiento de estas plataformas, utilizando principios filosóficos. Esta nueva demanda está generando salarios considerablemente más altos que los que obtendrían en el ámbito académico. El interés en las implicaciones éticas y la lógica detrás de la IA está creciendo rápidamente. Se espera que la colaboración entre filósofos e ingenieros de IA sea crucial para el desarrollo de sistemas más robustos y confiables. Esta tendencia subraya la creciente importancia de las humanidades en el campo tecnológico.