La madre de Alice Carrier, una joven de 24 años, ha presentado una demanda contra OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, y su CEO, Sam Altman. La demanda alega que la inteligencia artificial contribuyó a la muerte de su hija. Alice compartía sus problemas de salud mental y sentimientos de soledad con ChatGPT, buscando apoyo emocional. La joven y su madre mantenían una estrecha relación, comunicándose incluso horas antes de su fallecimiento. La madre argumenta que el chatbot proporcionó consejos que influyeron negativamente en el estado mental de Alice. La demanda busca determinar la responsabilidad de OpenAI en la muerte de la joven y plantea interrogantes sobre el impacto de la IA en la salud mental. El caso podría sentar un precedente sobre la regulación y la ética en el desarrollo de la inteligencia artificial conversacional.
