La creciente demanda de inteligencia artificial (IA) está provocando un aumento en el precio de teléfonos, computadoras portátiles y consolas de videojuegos. Este incremento se debe a una escasez global de componentes esenciales para estos dispositivos. La IA requiere chips avanzados, aumentando la competencia por estos componentes con otras industrias. La producción de estos chips no puede seguir el ritmo del aumento en la demanda, lo que impacta directamente en los precios finales para el consumidor. Expertos predicen que esta situación podría persistir a corto y mediano plazo. La escasez afecta a nivel mundial y las empresas están luchando por asegurar el suministro necesario para mantener la producción. Como resultado, los compradores se enfrentan a precios más altos en la adquisición de sus dispositivos tecnológicos.