La Inteligencia Artificial (IA) ha transformado significativamente la vida cotidiana en menos de dos años desde su auge tecnológico. Las herramientas basadas en IA ofrecen capacidades antes inimaginables, generando un entusiasmo generalizado. Sin embargo, este rápido desarrollo también está provocando un creciente escepticismo en la sociedad. Expertos señalan que no hay indicios de que el crecimiento de la IA vaya a disminuir. Se debate la posibilidad de que, en un futuro cercano, la IA pueda prescindir de la intervención humana en diversas áreas. Este potencial cambio plantea interrogantes sobre el futuro del empleo y el papel de la humanidad en un mundo cada vez más automatizado. La evolución de la IA exige una reflexión profunda sobre sus implicaciones sociales y económicas.
