La tierra, en África, ha sido históricamente un material de construcción fundamental. A través de países como Mali, Benín, Burkina Faso y otros, se ha desarrollado una arquitectura única y sofisticada. Estos métodos constructivos, utilizando "banco" (tierra apisonada), son ingeniosos y se adaptan perfectamente al clima africano. Esta arquitectura no solo es funcional sino que también está profundamente arraigada en las culturas locales de cada región. Las técnicas transmitidas por generaciones demuestran un profundo conocimiento de los materiales y del entorno. Estas construcciones son ejemplos valiosos de la herencia cultural africana y su resistencia al paso del tiempo.