Desde que los talibanes tomaron el poder en Afganistán, las mujeres han sido excluidas de numerosos ámbitos profesionales y sociales. Frente a estas restricciones, muchas afganas están recurriendo a la creación de empresas como medio para mantener su independencia económica y social. Esta iniciativa representa una forma de resistencia y una búsqueda de oportunidades en un contexto cada vez más limitado. A pesar de las dificultades, estas mujeres demuestran resiliencia y determinación para continuar trabajando y contribuyendo a la economía de Afganistán. Algunas incluso han expresado su disposición a trabajar bajo cualquier gobierno, enfatizando su compromiso con el empleo y el desarrollo personal. La fundación de empresas se ha convertido en una estrategia clave para sortear las prohibiciones impuestas por los talibanes y asegurar un futuro mejor para ellas y sus familias.