Testimonios revelan la detención de aproximadamente 20 miembros de organizaciones humanitarias en Afganistán. El motivo, según las fuentes, fue que los hombres no poseían barbas lo suficientemente largas según los estrictos estándares impuestos por los talibanes. Algunos de los detenidos fueron liberados al día siguiente, aunque las razones de su posterior excarcelación no han sido aclaradas. Este incidente pone de manifiesto las crecientes restricciones y el control ejercido por el régimen talibán sobre la vida cotidiana y el trabajo de las organizaciones internacionales en el país. La situación plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y la capacidad de operar de la ayuda humanitaria en Afganistán. El incidente subraya la interpretación estricta de las normas religiosas por parte de los talibanes y su impacto en la población y en los trabajadores extranjeros. Se desconoce si se presentarán cargos formales contra los detenidos restantes.
