Las encuestas en Alemania muestran un fuerte avance del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) a pocos días de las elecciones. El partido supera significativamente a sus competidores en las preferencias del electorado, consolidándose como una fuerza política importante. Sin embargo, a pesar de su éxito en las encuestas, AfD enfrenta un desafío crucial: la creciente vigilancia por parte de la inteligencia alemana debido a sus vínculos con extremistas. Esta observación podría llevar a la prohibición del partido, o a la restricción de su actividad política. El partido argumenta que esta vigilancia es una forma de intimidación política. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de AfD y su potencial influencia en el panorama político alemán. La posibilidad de una prohibición añade una dimensión inesperada a la campaña electoral.