El congreso del partido AfD en Erfurt se ha centrado principalmente en las figuras políticas y la dinámica interna, más que en la presentación de nuevas propuestas o cambios ideológicos significativos. Alice Weidel consolida su posición como líder del partido, demostrando un control firme sobre la estructura organizativa. A pesar de esta aparente estabilidad, el evento ha estado marcado por pequeños enfrentamientos y tensiones entre los miembros. Estas disputas, aunque menores, sugieren la existencia de desacuerdos internos y luchas de poder. El congreso parece haber servido más para reafirmar el statu quo que para impulsar una nueva dirección estratégica para el partido. En general, se percibe un ambiente de rutina con algunos elementos inesperados o incidentes menores. El resultado del congreso indica una continuidad en el liderazgo y una persistencia en el enfoque actual del AfD.