El ministro de Defensa interino de Irán, el Brigadier General Majid Ibn al-Reza, ha declarado que cualquier presión que afecte la vida y la seguridad de los ciudadanos se considera un acto de guerra. Esta afirmación se realiza en un contexto de tensiones económicas y presiones externas sobre Irán. El general Ibn al-Reza no especificó qué tipo de presiones se consideran “ataques”, pero su declaración implica una fuerte crítica a las sanciones y otras medidas económicas que afectan a la población iraní. El funcionario enfatizó la importancia de proteger el bienestar y la seguridad del pueblo, considerándolos prioridades nacionales. Esta postura sugiere una disposición a defender los intereses económicos del país frente a cualquier forma de coerción externa. La declaración refleja la narrativa iraní de victimización frente a presiones internacionales y la justificación de medidas defensivas.