En 2021, el futbolista Yoane Wissa sufrió un grave ataque con ácido que marcó un punto de inflexión en su vida y carrera. Tras un arduo proceso de recuperación, Wissa logró regresar a las canchas de fútbol profesional. Su perseverancia culminó con un momento histórico para su país: el primer gol de la República Democrática del Congo en un Mundial de Fútbol. El tanto fue anotado en un partido contra Portugal, generando gran emoción entre sus compatriotas. Este gol no solo representa un logro deportivo, sino también un símbolo de superación personal ante la adversidad. La historia de Wissa inspira a muchos y destaca la resiliencia del espíritu humano. Su regreso al fútbol y su éxito en la Copa del Mundo son testimonio de su fortaleza y dedicación.